La participación laboral femenina ha aumentado
enormemente en las últimas décadas desde la Segunda Guerra Mundial, ya que
mientras los hombres peleaban en las guerras, eran las mujeres quienes ocupaban
sus lugares en la sociedad. Según Voz De Mujer, tras entrevista realizadas a
más de 3.000 mujeres chilenas el porcentaje de mujeres trabajando en la
actualidad supera más del 60.6% a diferencia de los año 50. El fomento de la
participación laboral femenina es fundamental para el desarrollo económico a
nivel nacional y para la mejora de la calidad de vida; hoy en día, es un hecho
demostrado que para la economía de los países es mejor que las mujeres
trabajen.
A nivel económico
macro, se ha reconocido y demostrado que las contribuciones de la mujer a la
economía al integrarse a la fuerza laboral ha sido muy productiva, como se ha reflejado
en las cifras del crecimiento económico chileno, por ejemplo; el índice Actividad
Económico Regional (INACER), en la quinta Región alcanzó un 12.1% en el
trimestre Agosto/Octubre, respecto a igual trimestre anterior.
Las oficinas nacionales de la mujer, han
creado programa de apoyo a la micro empresa y de capacitación laboral, destinada
a otras mujeres para que tengan mayores posibilidades y oportunidades en sus
empleos, frente a la discriminación laboral. Bajo dicha intención se conocen
distintos programas como implementación de sala cuna y centro de cuidados de
menores, lo cual permite que la mujer pueda compatibilizar los deberes del hogar con su labor en el
trabajo.
Hay
quienes dicen, que el ingreso de la mujer al mercado afecta especialmente a las
familias más pobres, ya que la mujer llega a recibir hasta el 17,5% del ingreso
de los hombres, y al obtener el trabajo afecta en las oportunidades de dichos
hombres, frente a mejores beneficios. Sin embargo, si se considera que la gente
con peores condiciones económicas, tienen más dificultades para conseguir
empleo, son las mujeres, con ese 17,5% del sueldo de los hombres, quienes
contribuyen en una muy alta proporción al ingreso familiar.
Por tanto,los
esfuerzos por promover la igualdad laboral deben ser considerados una inversión
y no un costo, debido a lo mucho que contribuye la participación laboral
femenina al desarrollo económico y social. Y somos nosotros, la sociedad,
quienes debemos seguir apoyando y motivando dicha integración.
Andrea,
ResponderEliminarEl primer argumento me parece débil. Creo que esa cifra que das no apoya a menos que en el trimestre anterior no trabajaran las mujeres o algo así. Yo revisaría la pertinencia o haría más evidente la relación. El segundo argumento no parece apoyar la tesis, sino que funciona como dato accesorio (o sea, hace más fácil que las mujeres trabajen, pero eso no apoya que sea MEJOR que lo hagan).
Saludos, P.